Alimentación pensada

La nutrición ya no se trata sólo de dietas y calorías, sino de estilos de vida. La alimentación consciente nos enseña a disfrutar de la comida de manera saludable y controlada.

Se sienta a almorzar en un bar antes de volver a trabajar. Pide un tostado de jamón y queso con una gaseosa y mira la gente pasar por la vidriera mientras espera que el mozo llegue con su plato. Cuando lo tiene en la mesa observa detenidamente el alimento. Pasa la yema de los dedos por el pan tostado y siente su textura áspera. Aspira su aroma y le da el primer bocado despacio, adivinando cada sensación que el sándwich le genera. Este señor es un adepto a la alimentación consciente y aunque tenga poco tiempo, está convirtiendo su almuerzo en un momento de conexión con su cuerpo y sus necesidades.

Cada vez se escucha más hablar de la alimentación consciente. Esta práctica, proveniente del budismo, nos alienta a a meditar mientras comemos, ampliando el estado de la conciencia, prestando atención a las sensaciones que nos produce cada bocado. Nos enseña a escuchar nuestro cuerpo, entender por qué comemos lo que comemos, preguntarnos si es necesario, si nos hace bien y adoptar a los alimentos saludables como una forma de vida.

Los ejercicios que enseñan los propulsores de esta filosofía, son tan simples como los del señor y su tostado de jamón y queso. La idea es tomarnos el tiempo para conectarnos con los alimentos y el placer que nos generan.

La alimentación consciente, además, apunta a poder reconocer por qué sentimos el deseo intenso de comer y qué factores refuerzan el hábito de llenarnos la panza. La intención es generar la capacidad de construir una barrera psicológica contra la sobrealimentación.

“El ritmo con el que vivimos es cada vez más rápido, de modo que ya no tenemos la misma capacidad de introspección -dijo la doctora Lilian Cheung, de Harvard-. Por eso, alimentarse a conciencia es cada vez más importante. Necesitamos preguntarnos si nuestro cuerpo necesita ciertos alimentos, por qué comemos uno u otro alimento o si sólo lo hacemos porque estamos tristes y estresados.”

Este método ha generado tanto entusiasmo que llegó a ámbitos académicos como la Facultad de Salud Pública de Harvard o al campus de la empresa Google en California, donde los empleados pueden utilizar una hora para almorzar a conciencia. Si vos te animás también podés hacerlo. Sólo hace falta un poco de paciencia y constancia para comenzar a vivir tu vida de manera más consciente y saludable.