Tres pasos para cuidar la piel en otoño

Cuando la temperatura ambiente, la humedad y el índice UV empiezan a descender, no es momento de bajar la guardia con la piel. Las secuelas del daño solar luego del paso por el verano se hacen más que evidentes y las finas líneas, los defectos en la textura y la sensación de tirantez llegan para no marcharse.

La piel otoñal sufre un desbalance hidrolipídico, una alteración en las proporciones de elementos acuosos y oleosos, además de una hiperqueratosis con engrosamiento del estrato córneo y un desbalance en el pH. Todo esto producto del paso por el ciclo estival que provoca una hipertrofia e hiperplasia de las glándulas sebáceas y sudoríparas, modificando la composición del NMF (Natural Moisturizing Factor) y el manto lipídico, con una correspondiente modificación del pH y la flora bacteriana normal de la piel. Todo esto acompañado de una hiperqueratosis reactiva, ya que como respuesta de defensa a la exposición solar, la piel se engrosa.

fall-skin-care El primer objetivo para corregir el desbalance global va a estar apuntado a modificar el protocolo de higiene. La piel naturalmente tiene un pH de 5.5, es decir, ligeramente ácido, para mantener la proliferación bacteriana a raya. Para esto vamos a elegir limpiadores, que respeten esta condición ácida de la piel. Muchas son las marcas que ofrecen limpiadores ácidos con pH fisiológico de 5.5, solo basta con elegir el que más se acomode a nuestras necesidades, pudiendo ser limpiadores sólidos en barra o líquidos en gel, los cuales emplearemos dos veces al día.

La hidratación es el segundo paso para una piel equilibrada, y debe procurarse posterior a la higiene, cuando la piel está libre de impurezas y residuos, por lo cual es más receptiva a los agentes hidratantes. Un hidratante de media estación debería estar formulado en forma de Gel-Crema, para asegurar la hidratación sin aumentar en exceso la oleosidad de la piel. Puede ser colocado sin problemas antes del maquillaje, incluso mejora la adhesión y el acabado final del mismo.

La regeneración es el tercer pilar para construir una rutina de cuidado diario. No sería poco inteligente elegir un principio activo noble como la Vitamina C. Conocida por sus propiedades antioxidantes, reguladora de la pigmentación y la síntesis de colágeno, a la vez que refuerza el pH ácido por su concentración de hidrogeniones. Se puede adquirir en forma de gel, crema o suero y el momento apropiado para su aplicación es antes del sueño y después de la higiene nocturna, cuando la piel se regenera en mayor proporción y cuando los factores de crecimiento se hallan más activos.

Elegir un programa de cuidado dermatológico que se adapte a la estación del año no es tarea fácil, por eso seleccionar productos que que solucionen los principales problemas de la piel es de vital importancia. Un cuidado consciente y compras bien pensadas pueden hacer que el resultado sea el óptimo para una piel impecable e inalterable durante todo el curso del año. 

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Lic. Urquiza Marcelo Alejandro
KINESIOLOGÍA Y FISIOTERAPIA
STARBENE® – Research and Training Department