Este verano prevení el cáncer de piel

El daño solar es acumulable y las exposiciones reiteradas e indiscriminadas producen a largo plazo  envejecimiento prematuro, lesiones pre-cancerosas y cáncer de piel.

¿Cómo lo prevenimos?

La forma más eficaz para prevenir el cáncer de piel es la educación: saber cómo, cuándo y cuánto exponernos al sol.

El cáncer de piel es curable en la mayoría de los casos, por eso es importante hacerse exámenes propios constantes y visitar al dermatólogo por lo menos 1 vez al año como medio de prevención.

Signos más habituales que hacen sospechar un cáncer de piel:

  • Manchas inicialmente planas rosadas o rojizas, ásperas al tacto y que se vuelven cada vez más rugosas o escamosas. Se ven especialmente en la cara, en el dorso de las manos, en el labio inferior y en las orejas.• Aparición de bultos en la piel que crecen en forma sostenida en el tiempo.• Lastimadura que no cicatriza a pesar de un tratamiento correcto.

    • Un lunar que cambia de coloración, sus bordes se vuelven irregulares, es asimétrico y crece (generalmente de tamaño superior a 6 mm).

Recomendaciones:

  • Evitar exponerse al sol entre las 10 y las 16.• Usar sombrero de ala ancha, anteojos oscuros, camisas con mangas largas; ubicarse a la sombra. Esta forma de protección es muy eficaz y barata. La arena, el agua y la nieve reflejan el sol y aumentan nuestra exposición a él.• Usar en forma habitual, cremas protectoras solares que bloqueen radiación UVA y UVB, de calidad reconocida, cuyo factor de protección solar (FPS) sea mayor a 30.

 

• No olvidar la protección solar al realizar deportes.

• El fármaco debe aplicarse en toda la piel sin ropa, 20 minutos antes de la exposición y renovarlo cada 2 horas, con la piel seca o cada vez que uno sale del agua y se frota o se seca la zona.

Usar una cantidad generosa sin olvidar sitios como: orejas, empeines, labios, cuello, “pelada” de los calvos y tórax.

Cuidarse también los días nublados, ya que la radiación atraviesa las nubes.

  • Los menores de un año deben estar a la sombra, con ropa liviana y sombrero, evitando el sol directo y tomando abundante cantidad de líquido para no deshidratarse. A partir de los 6 meses de vida pueden utilizarse protectores solares. No hay razón para disminuir los cuidados frente al sol al adquirir mayor edad.• Si bien normalmente la piel y los lunares toman un color un poco más oscuro durante el embarazo y la lactancia, no hay que confiarse: los cambios pueden indicar un riesgo.

Cuando el color es muy claro, en rubios y pelirrojos,  deben acentuarse estas medidas de protección.La consulta al dermatólogo es aconsejable para aclarar dudas y personalizar el cuidado de la piel.

www.cancerdepiel.org.ar

Dr. Leandro Perrotat. Esp.  en Dermatología – Diplomado en Medicina Estética

MP. 31474 – ME. 14383

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